Soc l’Olga Da Cunha, fisioterapeuta especialitzada en pediatria, uroginecología i obstetrícia, psiconeuroinmunología (PNI) i ioga, ioga aeri i pilates, com podeu veure…un cul inquiet.
Per mi la paraula ACOMPANYAMENT és fonamental, per això estic aquí, per ACOMPANYAR-TE en el procés.
-¿Cómo descubriste el aeroyoga y qué te llevó a especializarte en embarazo y posparto?
En 2016 una alumna de yoga me habló de su experiencia haciendo aeroyoga y me insistió en que lo tenía que probar. Al buscar información, lo primero que vi fue una formación que se realizaba en Barcelona el mes siguiente. Pensé que era una señal y me lancé de cabeza.
Años después me quedé embarazada. Durante el embarazo, el bagaje como fisio de suelo pélvico y la experiencia como profesora de aeroyoga me hicieron buscar una manera más profunda de conectar con mi cuerpo y aliviar las molestias que tenía.
Ya después, en el posparto, me sirvió para crear una metodología posparto para trabajar en mí misma y ayudar a otras mujeres.
-Sobre el aeroyoga en el embarazo… ¿Qué beneficios puede aportar?
El aeroyoga adaptado al embarazo es una práctica excelente para encontrar ligereza y alivio físico.
• Descompresión espinal: durante la gestación se acostumbra a sobrecargar la zona lumbar. El columpio permite hacer inversiones parciales y estiramientos suspendidos que separan suavemente las vértebras, aliviando el dolor de espalda y la presión ciática sin cargar las articulaciones.
• Reducción de la retención de líquidos: Al elevar las piernas con el soporte de la tela de forma segura, se estimula profundamente el retorno venoso y el sistema linfático. Esto ayuda de manera directa a reducir la hinchazón en los pies, los tobillos y las piernas.
• Apertura pélvica: El columpio actúa como un asistente que sostiene el peso del cuerpo, lo que permite trabajar la flexibilidad de las caderas y la musculatura del suelo pélvico de forma pasiva y sin forzar.
• Menos esfuerzo cardiovascular: Al hacer posturas con apoyo total o parcial, el corazón no tiene que trabajar tanto para mantener el equilibrio y la postura, permitiendo una práctica fluida que oxigena el cuerpo sin llegar al agotamiento.
• Bienestar emocional y relajación: La sensación de flotar y el balanceo suave de la tela inducen un estado de relajación profunda, reduciendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y favoreciendo la segregación de endorfinas.
-Muchas mujeres pueden tener miedo o dudas… ¿es una práctica segura durante la gestación? ¿A partir de qué momento del embarazo se puede empezar?
La respuesta corta es sí, pero con matices muy importantes: solo es segura si está adaptada y, sobre todo, supervisada.
Mi trabajo precisamente es adaptar la práctica en función de cada alumna, sus necesidades, molestias o semanas de gestación.
Se puede empezar desde el momento que se quiera; haremos sesiones más dinámicas, o más de estiramientos, movilidad o relajación en función del momento.
-¿Cómo ayuda esta práctica a conectar con el cuerpo y con el bebé? ¿Qué papel juegan la respiración y la relajación de cara al parto y al posparto?
Más allá de los beneficios físicos, el aeroyoga prenatal funciona como un puente emocional y mental. El hecho de suspender el cuerpo en el aire cambia completamente la percepción de ti misma y del espacio, creando un entorno ideal para conectar con tu bebé y prepararte para el nacimiento.
La respiración (pranayama) y la relajación guiada en el aeroyoga no son solo para «estar tranquila» durante la clase; son herramientas prácticas de entrenamiento para el parto y la recuperación posterior.
-Sobre el posparto… ¿Cuándo se recomienda retomar la actividad después del parto?
El retorno a la actividad después del parto depende mucho de cómo haya sido el proceso (parto vaginal o cesárea), de si ha habido alguna complicación y, sobre todo, de cómo te sientas a nivel físico y emocional.
En términos generales, recomendamos esperar 6 semanas después de un parto vaginal y 8 si es cesárea; es recomendable haber pasado por una evaluación del estado del suelo pélvico, la cicatrización (si ha habido episiotomía, desgarro o cesárea) y la diástasis abdominal.
Hasta entonces, caminatas suaves y cortas (según cómo te sientas), movilización suave de pelvis y piernas, y empezar a tomar conciencia de la respiración y de la faja abdominal profunda de manera muy respetuosa.
-¿Cómo ayuda el aeroyoga en la recuperación física y emocional?
Utilizar el columpio o la tela aporta ventajas muy específicas tanto a nivel físico como emocional:
- Beneficios físicos
• Descompresión de la columna y la espalda: Durante el embarazo y los primeros meses con el bebé en brazos o amamantando, la columna sufre mucha tensión. La suspensión suave permite colgar sin gravedad, descomprimiendo las vértebras y aliviando el dolor o molestias a nivel lumbar y dorsal.
• Trabajo hipopresivo y postural indirecto: Al encontrarnos en un entorno inestable (el columpio), la faja abdominal profunda y los músculos estabilizadores se activan de manera refleja para mantener el equilibrio, sin necesidad de hacer abdominales tradicionales hiperpresivos que perjudicarían el suelo pélvico.
• Mejora de la circulación: Las posturas invertidas suaves (o con la cabeza ligeramente más baja que el corazón) favorecen el retorno venoso, reduciendo la hinchazón y la retención de líquidos.
• Movilidad y flexibilidad sin impacto: La tela actúa como un soporte que sostiene el peso del cuerpo, permitiendo estirar y abrir el pecho, los hombros y las caderas con mucha más facilidad y seguridad que en el suelo. - Beneficios emocionales y mentales
• Espacio de cuidado y conexión propia: El posparto puede ser un momento de desconexión del propio cuerpo (que ha estado muy dedicado a la crianza). Subir al columpio te obliga a estar presente, a confiar y a habitar tu espacio corporal desde un lugar lúdico y amable.
• Efecto relajante de la «cuna»: En muchas posturas finales (como la postura de relajación total dentro de la tela, cerrada como un capullo), la sensación es la de estar acunada. Esto ayuda a regular el sistema nervioso simpático, reduciendo el estrés, la ansiedad y favoreciendo el descanso (tan necesario y a veces escaso en esta etapa).
• Liberación emocional: El yoga aéreo trabaja mucho la confianza y la pérdida de miedo a «dejarse caer» o a estar suspendida, lo cual a menudo se traduce en una mayor fortaleza mental y flexibilidad ante los cambios vitales.
-¿Hay alguna historia o experiencia de una alumna que te haya emocionado especialmente?
Sobre todo me emociona ver a mamás que regresan con los nuevos bebés, ver esta versión 2.0, ver también las diferencias en ellas, en cómo por un lado confían en la tela y por el otro cómo dos hermanos, al igual que dos maternidades, no son iguales.
Recuerdo mi primer grupo, donde el 90% venía de Canillo y crearon su propia tribu. El reto que supuso aquel primer grupo de 6 donde había pequeñas muy demandantes y cada día era una sorpresa o nos teníamos que adaptar al ritmo del grupo y la planificación tenía que pasar a un segundo plano.
O un grupo de 3, donde las pequeñas habían nacido el mismo día o con horas de diferencia, y tanto mamás como niñas formaron su propia tribu.
-¿Qué te dicen habitualmente las mujeres después de probar una clase?
Que no se lo esperaban para nada así; atreverse a venir sin expectativas es muy bonito.
La primera vez que ofrezco hacer una invertida completa es mágica, porque aquella mamá que dudaba de su capacidad para hacerla de repente se da cuenta de que no era tan difícil y, sobre todo, de que es capaz de hacerla, y la sonrisa cuando suben es mágica.
-¿Cómo es una clase contigo? ¿Qué pueden esperar las alumnas más allá del ejercicio físico?
Uhm, esta es difícil…
Sobre todo espero que, a pesar de ser una sala desconocida, se sientan seguras, seguras para compartir y seguras si lo necesitan para soltarse.
Sentir que están en un espacio seguro, de presencia y de profundo cuidado donde poder bajar revoluciones, reconectar con el cuerpo y habitarlo desde la amabilidad, desde el cariño y la admiración hacia ellas mismas y hacia todo lo que están haciendo y consiguiendo.

